lunes, 18 de octubre de 2010

La red social: un caso de éxito.


The man who sold out the world

La mayoría de lecturas sobre la excelente "The Social Network" están versando sobre la dimensión humana de la película con ese personaje central tan disfuncional y resentido que es capaz de revolucionar el mundo con tal de superar sus traumas post-adolescentes y sus evidentes carencias sociales.

Pero no es la reflexión sobre la amistad, o su moraleja "CiuadadoKanesca" , lo que más me ha interesado de esta película sino su potente mensaje sobre el marketing y del que se pueden sacar muy valiosas lecciones:

1) Los proyectos cobran vida propia: En un momento de lucidez, el personaje de Zuckberg a la hora de tener que tomar ciertas decisiones sobre su incipiente aventura empresarial acaba por confesar que no sabe lo que es Facebook ni el potencial que tiene. Ni él mismo está seguro de lo que ha creado y en que se puede convertir. De hecho una herramienta diseñada para el ligoteo en los campus de las universidades anglosajonas acaba siendo el standard social universal en el mundo civilizado. Los proyectos con potencial están destinados a evolucionar de forma más o menos libre.

2) El efecto prescriptor: Toda marca o proyecto cuando tiene éxito se ve tentada de pasar por la caja registradora y desafiar su posicionamiento original ante oportunidades de negocio. Toda marca notoria es deseada por cierto halo de exclusividad y perderlo puede comprometer tu potencial de desarrollo. Ese equilibrio entre imagen y expansión crematística es el equilibrio funambulista al que se ven sometidas muchas marcas obligadas a elegir entre vender más y dañar su reputación o mantener su imagen a toda costa. Facebook demuestra que al final si se quiere ganar 20.000 millones de dolares se debe dar el paso a la masificación pero nunca antes que alcances tal masa crítica de prestigio que realmente te lo puedas permitir.

3) Creer en tu ídea hasta el final (sic): Al igual que existen las tentaciones tempranas de pasar por caja, también existe la tentación de vender tu ídea prematuramente. Esto queda ejemplarizado con el pobre diablo fundador de Victorias Secret que creyó que hacía el negocio de su vida al vender su pequeña cadena de lenceria para luego comprobar que su proyecto se convertía no ya en un excelente negocio sino en un ideal de belleza universal. Roy Raymond nunca fue capaz de conciliar el éxito de su proyecto inicial y acabaría suicidándose años después. Zuckerberg asesorado por el mefistotélico Sean Parker (Justin Timberlake en la película) rapidamente comprende que debe dejar entrar capital para crecer pero que debe rechazar , de forma espectacular si es posible, cualquier oferta de compra. Gracias a ese consejo, Zuckerberg es el mil-millonario más joven de la historia.


3 comentarios:

storka dijo...

no hubiera venido mal un SPOILER ALERT coño!!

Paolo2000 dijo...

Lo mismo me dijiste en mi recensión de Titanic...

storka dijo...

a ver si ahora te cuento como acaba knight ^ day y te jodo la semana :p