jueves, 15 de abril de 2010

Vergesst est Nie

(Tiembla Morgan FitzJames Jr)


Recién llegado de Berlín, me veo obligado a enfrentarme a una lección de memoria histórica. La capital alemana fue desde el año 1933 a 1945 el epicentro de la barbarie mundial con las consabidas consecuencias para ciertos colectivos y países. Sin embargo a día de hoy Alemania mantiene relaciones razonablemente buenas con sus agredidos países vecinos e incluso con un país como Israel ¿ Por qué ? Pues posiblemente por gestos y por símbolos como el que aquí abajo recogemos


Willy Brandt en 1970 ante el Memorial de los heroes del guetto de Varsovia

El poder de la apología sincera es infinito. Siempre que alguién me cuenta que el conflicto arabe-israelí es imposible de resolver, me remito a la normalidad existente entre Alemania y el país hebreo. Si algo así es posible, cualquier cosa es realmente posible. Hasta cicatrizar las secuelas de nuestra Guerra Civil.

Pero no. Ya saben que no. Que eso fue algo muy chungo, que no hay que remover nada, que se cometieron muchas barbaridades en ambos bandos, que hay que mirar adelante, que esas son cosas del pasado y que ahora vivimos en una saludable democracia, heredera organica de una dictadura, pero una democracia en definitiva.

¿ Se imaginan a un aleman espetandole eso a un judío, a un homosexual o a un comunista represaliado? En España no hay espacio para el perdón público por los casi 40 años de represión y exilio masivo. Volvemos a lo mismo, a la equidistancia, al amparo del drama y el caos de la Guerra, aunque la guerra acabara en 1939.

El Estado actual, heredero directo y continuista del Estado franquista, no se ve en la obligación de pedir disculpas. Emitió una amnistía a regañadientes y renunció a depurar cualquier tipo de responsabilidad con el fin de garantizar una hipotética paz social.

Nunca fuí amigo de Garzón y de sus iniciativas judiciales. No creo que el desagravio se vaya a obtener en unos tribunales, pero a día de hoy creo que el Estado español, maculado precisamente por su origen pactado y consensuado con la dictadura , le debe una disculpa explícita y formalista a los cientos de miles de represaliados, condenados y exiliados por el régimen franquista.

Hasta entonces nuestro Estado seguirá siendo cómplice de todo lo que le precedió. Podemos esperar a que demográficamente todos aquellos con memoria histórica, ya sean víctimas, verdugos o familiares, fallezcan. De hecho parece que ciertos sectores conservadores estén esperando a que eso ocurra para que el pecado original prescriba. Mientras tanto siempre se puede humillar aún más a las víctimas y sus familiares sentando en el tribunal a un juez que pese a sus ínfulas mediáticas solo quiso restaurar cierta dignidad; la misma de la que carece nuestra clase política.

3 comentarios:

Pedro Mas dijo...

Siempre he dicho que deben desaparecer varias generaciones para que este país se libre del parásito guerracivilesco de la izquierda y la derecha tal y como la conocemos hoy dia.

Cuando no haya quien diga "Yo soy de x porque los y mataron a mi z" este país comenzará a cambiar. O eso espero.

Paolo2000 dijo...

Pues sí, puede que el olvido sea una bendición pero quizás el cerrar las heridas sea un metodo más rapido, digno y efectivo que el inexorable paso de la rueda generacional...

Carles dijo...

Però si hi ha qui pensa que este país està fent-se més perillós i més imprevisible que el Líban!

http://www.elpais.com/articulo/portada/Espana/pais/peligroso/elpepusoceps/20100418elpepspor_1/Tes