miércoles, 6 de enero de 2010

Volare

Bloque entrecomillado
Volar se está poniendo más y más complicado. El fetichismo obsesivo de los terroristas por destruir o utilizar aviones como armas de destrucción masiva está contagiando a las autoridades mundiales que están intentando a toda costa establecer un control y una seguridad absoluta sobre los vuelos comerciales.

Que las autoridades deseen velar por la seguridad de los pasajeros no es sólo algo que agradecer sino que forma parte de las obligaciones y competencias de éstas. Lástima que la seguridad absoluta no es alcanzable y quizás incluso no sea deseable ya que a la postre sometes a los usuarios a un sinfín de medidas no siempre eficaces y que a la postre tampoco garantizan nada.

Como comentamos en un anterior post, existen medios de transporte y lugares públicos mucho más vulnerables que no gozan ni de lejos de las medidas de seguridad del transporte aéreo: metros, autobuses, ferrys, trenes, centros comerciales, los propios aeropuertos, etc... ¿ Por qué esa obsesión con la seguridad aérea ? Se entiende que los aviones son naves frágiles y particularmente vulnerables a un ataque. Un pequeño explosivo puede desgarrar una ventanilla y provocar un accidente mortal para todo el pasaje. ¿ Pero no se están llevando las cosas muy lejos ? ¿ De veras se quiere establecer un sistema que impida cualquier entrada de un material susceptible de ser identificado como potencialmente peligroso como un líquido? ¿ Y por qué no se aplica este política al resto de medios de transporte ? Pues imagino porque sería inviable.

La mayor victoria de los terroristas, como su propio nombre indica, no es causar unas victimas concretas, muchas veces no es más que un medio para su auténtico fin: generar un clima de terror. Si ha habido un sector donde sus objetivos están siendo conseguidos no es otro que el aeronaútico donde el super proteccionismo y el ultracontrol están, de forma creciente , ganándole la partida a la dignidad de los usuarios.

Nunca habrá scanners tan efectivos ni registros tan rigurosos que puedan fijar una tolerancia cero al riesgo. Siempre habrá una manera tristemente novedosa de saltarse los controles (Un gas camuflado, un plástico indetectable, colar armas o explosivos en las zonas de embarque, a través de empleados cómplices etc...) . Es razonable establecer medidas de seguridad rutinarias, primar el uso efectivo de los sistemas de información e inteligencia (El terrorista del pasado día de Navidad estaba en una lista negra...) así como crear protocolos de actuación dentro de las naves , pero querer convertir a cualquier pasajero en un potencial terrorista peligroso, aparte de ser un logro de los enemigos, sólo servirá para crear una falsa e incordiante ilusión de seguridad.

Y teniendo más de 15 horas de vuelo la próxima semana, que mal cuerpo me está entrando con este post...

3 comentarios:

Elkiko dijo...

Además con lo grandote que eres,necesitarás más personal para tí solo...paciencia y buen viaje!!!

Rubén dijo...

¿Me puedo quedar con tus juegos? Digo de iure, porque de facto...

Paolo2000 dijo...

No sin mis juegos ! Lo que más me jode es que cuando vienes aquí finges perder trenes para tener excusas y no devolvermelos ! Inaceptable ! Para cuando un Lovecraft o un Fury of Dracula ?