lunes, 17 de octubre de 2011

El Método Aguirre de Saqueo de las Arcas Públicas.


Para mí existen dos escuelas de Liberalismo Económico. Existe un modelo digno y coherente que, de manera equivocada o n, o plantea que el Sector Público no es un eficiente gestor de recursos e intenta articular un mercado donde la libre competencia y la demanda configure una eficaz reasignación y explotación de estos recursos. La idea es bajar impuestos, aumentar las rentas de las familias y que éstas planifiquen y elijan los distintos servicios de los que quieren disfrutar de una manera voluntaria.

Ni que decir tiene que esta idealizada versión del liberalismo económico está preñada de desequilibrios y desde mi punto de vista no es un modelo óptimo que permita la emergencia del talento ni la consolidación de la meritocracia sino más bien todo lo contrario. Es un revalidación de un Status Quo injusto y que en absoluto refuerza ni cohesiona la sociedad aunque reconozco, como le puede suceder al comunismo, que sus intenciones no dejan de ser nobles. Pero está claro que ni el individuo en estado puro es la solución pero tampoco lo es la sociedad.

Pero luego hay una aplicación bastarda y perversa de este Liberalismo que se puede ver su nefasta aplicación en la Guerra de Irak o en las políticas educativas y de sanidad de la Comunidad de Madrid y la Comunidad de Valencia. Esta consiste en utilizar fondos públicos para beneficio de empresas privadas con la engañosa misión de ofrecer un servicio o misión pública que en el fondo es parcial y diseñada para satisfacer a un clientelismo determinado.

Ejemplo: El abuso de los colegios concertados. Desde hace años asistimos a una fuga de las clases medias de los colegios públicos a colegios concertados bajo la premisa oficial de que dan mejor educación, aunque muchas veces lo que se encubre es un racismo evidente ("En los concertados no hay hijos de emigrantes") . No tengo nada en contra de que familias decidan mandar a sus hijos a la escuela privada, lo que me parece vergonzoso es que esas escuelas reciban fondos públicos para dar una educación que se guía por principios privados y que encima muchas veces va acompañada de copagos encubiertos en forma de donaciones, actividades extraescolares obligatorias, etc... Quien quiera una educación gestionada de manera privada que se la pague. Aquellos colegios que reciban fondos públicos, deben gestionarse en base a criterios públicos tanto de selección de alumnos como de contenidos. Y punto. No hay otra.

Es escandaloso que año tras años, asistamos a un abandono de la escuela pública y a un refuerzo de la escuela privada eso sí subvencionada con fondos públicos. Osea que las clases medias madrileñas parasitan los presupuestos para poder otorgarse una educación libre de aditivos. Si Esperanza Aguirre es tan liberal que elimine las subvenciones y permita a los colegios competir en un entorno de mercado. Estoy seguro que frente a una escuela pública llena de profesores vagos y estudiantes conflictivos, la escuela privada podrá mantener un modelo de autosuficiencia presupuestaria y los padres pagarán gustosos esa prima porque sus Pedros y sus Marías no tengan en el pupitre de al lado a ningún Omar o Oswaldo.